9.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS  VIII

 

 

     Amanece el día dieciocho (jueves) y recibimos la cotidiana llamada del "despertador", pero hoy el teléfono suena a las seis de la mañana.- Nos apresuramos todo cuanto podemos, bajamos al comedor, el que se encuentra en la planta baja del edificio, dejando al paso, nuestros equipajes en el hall; desayunamos rápido, ya que Carlos nos apremia y dice que "el barco nos aguarda a las siete".- Así y por esta premura, portamos nuestros equipajes y a toda prisa, hacia igual lugar donde ayer desembarcamos y allí en el gran canal, nos aguarda el "San Salvador", que fue la embarcación que ayer nos transportó, la que es del tipo "golondrina" y es algo así como "un autocar del mar".- Subimos a bordo, bastante sofocados por "la carrera", en la que a algún componente del grupo, se le ha abierto una maleta y ha tenido que sufrir el incidente de ver su contenido "por el suelo", todo lo cual nos retrasa unos minutos, los que aprovecho para apreciar el día que nos ha amanecido y otear los alrededores del embarcadero.

     Ya luce el sol y estimo que nos seguirá haciendo buen tiempo; reparo en los pequeños jardines que existen a la entrada de la contigua terminal de ferrocarriles y en ellos observo, varios olivos, plantados allí como árboles de ornamentación y a los que la humedad veneciana y la de su gran canal, parece ser que "les cae muy bien", puesto que se muestran muy frondosos y pese a que aún "son bastante jóvenes".- Esta estampa "olivarera" nos agrada a quienes somos nativos de tierras enormemente olivareras, por ello hago notar estos árboles a algunos compañeros del grupo, los que al igual que yo, se sorprenden el verlos "dentro de esta laguna".

     Cuando -por fin- emprende la navegación ("canal abajo") nuestro barco y en dirección a donde nos espera nuestro autocar, miro el reloj y este marca las siete y treinta y cinco.

     Al paso de nuestra embarcación, observo en el canal, el gran ajetreo y tráfico que ya circula por él y sobre todo la gran actividad que existe a la salida del mismo y en los muelles que allí existen de carga y descarga de mercancías, donde grandes camiones, surten a no menos grandes barcazas, las que "suben por esta principal vía y penetran en la ciudad", la que tiene que ser surtida de todo cuanto necesita y precisamente por estos medios, por lo que es fácil imaginar este grande y cotidiano movimiento, necesario para nutrir esta importante población y el que yo hoy veo a plena luz del sol, en toda su intensidad y colorido.

     Salimos a aguas libres de la laguna y lo hacemos bordeando una parte del puerto marítimo y allí observo un gran barco de carga, el que me llama la atención por el nombre del mismo y porque ayer cuando cruzamos en dirección contraria, también se encontraba allí anclado.- Se trata del "Turkmenistan", cuyo nombre guarda indudable relación con la ya desaparecida, "URSS", por lo que me pregunto... ¿Qué hará este barco aquí... tal y como hoy se encuentra este desmembrado imperio comunista?.

     He de decir que la mañana es fría y con un exceso de humedad y ello por cuanto ya dije ayer, a pesar de todo, llegamos a nuestro autocar con optimismo y así a las siete y cincuenta y cinco minutos, el vehículo parte en dirección a Viena, que es nuestro destino de hoy, por tanto nos espera un largo recorrido y en el que atravesaremos la cordillera de los Alpes.

     Luce un sol de primavera, si bien observo hielo en los campos y debido a la gran escarcha caída en la noche (ha escarchado muy fuerte) y mientras rueda el autocar, sigo apreciando esta fertilísima llanura, la que bien cuidada denota su gran actividad y producción agrícola-ganadera.

     Pasaremos por las inmediaciones de Udine, Tarvisio y en dirección a la frontera austriaca. A lo lejos ya se ven perfectamente las altas cumbres de los Alpes italianos y puede que también algunas de los austriacos. Hemos girado a la izquierda y dejado la autopista que lleva a Trieste, por tanto, hemos estado muy cerca de esa parte de la antes denominada Yugoslavia y la que, "hoy fragmentada y ensangrentada", mantiene unas guerras interiores de no sabemos qué consecuencias presentes y futuras, de este nuevo drama humano y el que se está dejando desarrollar sin que nadie sepa decir el porqué de ello... y en el que ya han muerto una docena de militares españoles, que vinieron aquí en son de paz y para ayudar a estos pobres desgraciados, de estas cercanas y atormentadas tierras balcánicas".

     Son las 10,45 cuando cruzamos el río "Tagliamento", el que baja de las cumbres alpinas, con bastante caudal de aguas azuladas y limpísimas; y seguidamente, dejamos la llanura y entramos en un estrechísimo valle o garganta, que nos va adentrando en la cordillera alpina italiana (Alpes Dolomitas) por tanto empezamos a subir por estas estribaciones.

     El paisaje ha cambiado con una brusquedad asombrosa, puesto que circulamos a muy buena velocidad por estas autopistas. La panorámica se nos muestra bellísima y la podemos ver al pleno sol que aún disfrutamos, si bien por poco tiempo puesto que entramos en zona de nubes y nieblas, todo lo cual se va acentuando a medida que vamos penetrando en el corazón de la cordillera; pero todo ello nos va a proporcionar, "miles de estampas diferentes y bellas y que llevarían un largo libro el intentar describirlas".

     Entramos en el primero y larguísimo túnel, de los muchos que atraviesan las montañas y que son de iguales características a los ya descritos anteriormente; y los que se van a ir sucediendo hasta entrar en Austria, todo lo cual representa otra costosísima infraestructura viaria, cuidada al máximo para que a través de la misma se circule a velocidades (siempre) por encima de los cien kilómetros por hora. Nos detendremos en un establecimiento de carretera, que es restaurante, gasolinera, autoservicio y tiene igualmente bar, donde tomamos café y gastamos la moneda fraccionaria italiana, la que ya no nos va a servir en el resto del viaje, pues sabido es que la moneda metálica no es convertible, ni tiene circulación fuera del país de origen.

     A las once en punto cruzamos la frontera austro-italiana, lo que realizamos con toda facilidad, pese a que Austria (1993) no pertenece aún a la "CE" y por tanto, no existen los compromisos aduaneros que mantienen hoy "los doce de la CEE", pese a ello, "un soñoliento gendarme austriaco", nos examina y con un ademán, nos da paso franco en breves instantes (somos turistas y el turismo interesa a cualquier país).

     A medida que hemos ido entrando en los Alpes, notamos que "la nieve se nos va acercando", algunas veces hasta llegar al borde de la carretera; igualmente todo está cubierto de un inmenso bosque donde predominan los cedros, abetos, alerces y otras coníferas, los que engalanados con la nieve, se muestran revestidos de esa extraña belleza y serenidad, que acentúan estas escarpadas pendientes alpinas, donde muchos de los árboles, parecen colgados de las escarpaduras montañosas.

     Villach (Provincia de Carintia) es la primera ciudad austriaca por cuyos alrededores pasamos, posteriormente pasaremos por una hermosa comarca donde abundan los ríos, lagos y bosques, todo lo cual lo podemos ir viendo a plena luz solar, puesto que de nuevo el día "ha abierto totalmente". Carlos (respondiendo a mi pregunta) dice que esta comarca se conoce con el nombre de "Interlaken", si bien no he podido confirmar ello, en Austria, sí que existe el nombre en Suiza y cercano a Berna.

     Posteriormente nos saldremos de la autopista para visitar, recorriendo parte de la misma, sin bajar del autocar, la ciudad de Klagenfurt, capital de esta provincia (Carintia) y la que fuera capital de un antiguo ducado de igual nombre; y que es la primera ciudad de cierta importancia, en esta parte de Austria; la que Carlos quiere mostrarnos para que veamos "el orden y la buena organización ciudadana, que a simple vista muestra", para que con ello, apreciemos, el gran contraste que existe de una a otra parte de los Alpes. Le agradecemos ello, puesto que esta visita no estaba en el programa de viaje.

     Efectuado el recorrido continuamos viaje, encontrándonos al paso con cielos nublados, niebla, e incluso en una parte del mismo, con nieve en abundancia, lo que no entorpece nuestro viaje puesto que las autopistas están totalmente limpias de nieve y pese a que en sus márgenes y en algunos tramos, esta es abundante.

     Abundan igualmente, los bosques de diferentes tipos de árboles maderables, predominando las coníferas... y donde no existe bosque, toda la tierra está perfectamente roturada y cultivada hasta el más mínimo espacio de estos ubérrimos campos austriacos; incluso en los taludes de las carreteras y límites de propiedad, hay plantados árboles; o sea, que no se desperdicia ni un sólo palmo de terreno, ni por descontado... "nada de los productos o subproductos que de estas tierras se obtienen", puesto que incluso observo cierta madera no apta para usos de carpintería, la que sin embargo, bien troceada y debidamente apilada, aguarda ser retirada en los bordes de caminos o carreteras... seguro que para el servicio doméstico o de calefacción... "en la civilizada Europa, nada se desecha".

     A las 13,30 h. nos detenemos en un restaurante de la autopista, el que situado cerca de la ciudad de Graz, lleva por nombre o denominación, el de, "Graz-Kaiserwald", donde cada cual come por su cuenta y riesgo, puesto que la comida no entra en lo que comprende el viaje, es por tanto "libre".

     Como yo de "alemán y de chino",  no sé nada en absoluto y los camareros que atienden, son "puros austriacos", pues nos entendemos con el idioma "universal"; y con la mímica, los gestos y señales, al final mi esposa y yo, logramos comer estupendamente; tan es así, que luego algunas de las compañeras de viaje, al llegar "su turno", indican al camarero, "el mismo número de menú que nosotros hemos elegido" (han visto lo que comemos y a su pregunta les he indicado el número correspondiente y que figura en la carta). Después hemos tomado postre y café; y pagado su importe, hemos salido al exterior, donde aún podremos disfrutar de un rato del ya "tímido y frío sol austriaco", mientras corre el tiempo de descanso que nos ha marcado el guía... "feliz por esta primera prueba del alemán", enciendo mi primer puro de hoy y fumo gran parte del mismo, al purísimo aire de estas montañas, admirando sus bosques y campos, los que para nosotros son todo un espectáculo, más aún por cuanto en algunas partes, la nieve los adorna. Transcurrida una hora de tiempo que nos han concedido, continuamos viaje.

     Como aún nos queda un buen trecho hasta llegar a Viena, nos ponen una película para entretenernos esta segunda parte del viaje. A las 16,30 horas, estamos entrando en la capital de Austria, donde ya empieza a anochecer. Veo marcado en un termómetro luminoso (el que se encuentra cercano al primer semáforo donde tenemos que detenernos) tres grados bajo cero, lo que nos confirma, las temperaturas que vamos a tener que soportar, durante todos los días que nos encontremos entre Austria, Suiza y la parte de Alemania, que vamos a visitar.

     Tras un recorrido que nos ocupa unos quince minutos, llegaremos a nuestro hotel, donde con "cierta dificultad" (la que luego contaré) tomamos posesión de nuestra habitación, en la que reposamos suficientemente y tomamos un baño que nos restablece del cansancio del largo viaje. El establecimiento hotelero en el que nos encontramos, es el siguiente... se trata del "Parkhotel Schonbrunn", el que ocupa uno de los viejos palacios que fuera propiedad de la nobleza austriaca; y el que está situado en lo que fuera ese barrio "noble", muy cercano al palacio imperial (del que el hotel toma el nombre). Barrio en el que igualmente habitaron los más famosos músicos y compositores que en Viena, realizaron su inmortal obra. El palacio fue acondicionado y convertido en hotel, respetando salones e incluso un teatro interior que posee. Posteriormente se amplió, a los bastante grandes jardines del palacio, en los que se realizó una obra "moderna". Resultado de todo ello es, un enorme establecimiento hotelero, que cuenta con más de quinientas habitaciones, bastante bien acondicionadas y todos los servicios propios de un "gran hotel", pero en el que inexplicablemente existe "un detalle", incomprensible para cualquiera que conozca la "organización hotelera normal y corriente" (no hablemos de la tan "perfecta" alemana). Resulta que en este enorme conglomerado de habitaciones hoteleras, su interior es un verdadero laberinto, pésimamente señalizado y en el que se crean problemas verdaderamente grotescos, puesto que se llegan a "perder" los clientes en estos intrincados pasillos, cosa inexplicable y absurda y de la que pueden hablar quienes han estado en el mismo. Y lo curioso es que pese a las continuas quejas que existen -me lo confirmó un empleado- no se resuelve este absurdo problema, el que por otra parte, no resultaría muy costoso (como propietario de un "mediano hotel" creo saber algo de ello)..."indico todo cuanto antecede, puesto que yo y mi esposa nos perdimos en el laberinto, al igual que la mayoría de los componentes del grupo, y de otros que entraron con nosotros", luego -es claro- que una vez recorrido "el itinerario" un par de veces, puedes salir y entrar en "el dédalo", no sin ciertas dificultades. Pero -insisto- se llega a sentir un "preocupante grado de indefensión y abandono, en esta situación", donde incluso llamas por teléfono a la recepción y no te entienden, porque pese a "lo de gran hotel", no existe en ese momento quien entienda el español, que por si alguien lo ignora... "lo hablamos ya unos trescientos veinte millones de hispano-parlantes"... ¡Horriblemente absurdo! Hoy 2019 los hispano hablantes en el mundo, llegan a los 600 millones o quizá más.

     Tras esta "primera y amarga experiencia vienesa", en un país en que se presume de... "que todo está actualizado, en orden y en un estimable control"... llegamos (con retraso) al comedor, donde damos las oportunas quejas a nuestro guía, que "pone cara de circunstancias y no sabe encajar la justa queja que le hacemos, puesto que si allí estamos en por culpa de él"; y lo correcto es que -al menos- hubiésemos efectuado (dirigidos por él) una oportuna queja colectiva, a "tan inútil dirección hotelera".

     Como no es cosa de "cambiar de hotel", se van calmando los ánimos (hubo personas que llegaron a rozar la histeria, viéndose perdidas en aquellos pasillos) y cenamos, con cierto malestar de cuerpo, una cena que no estuvo mal ("al César lo que es del César") y luego tras la misma, nos dividimos en grupos y pasamos a los amplios salones del hotel, donde departimos y fumamos, comentando principalmente los incidentes comentados; y donde destacamos el que la señalización interior de este hotel, debe haber sido realizada por un loco.

      "Agarrado a mi segundo puro, fumo el mismo con la parsimonia que ello requiere"... hasta lograr que la tranquilidad y "la estabilidad de ánimo, vuelva a nosotros"... y así a las diez de la noche, nos retiramos mi esposa y yo en dirección a nuestra habitación (el recorrido lo efectué tres veces con anterioridad y como "entrenamiento").- Son algo más de las diez de la noche cuando entramos en la alcoba, donde nos aguarda otro inconveniente.

     Trato de llamar por teléfono a casa, o a casa de alguno de mis hijos, pero ello no me es posible, por lo visto y aunque el teléfono es "directo", han debido de bloquear la línea, supongo que en el control hotelero, "pensarán que no vamos a pagar la llamada" (se suele emplear este sistema con los grupos). Trato de hablar con recepción y como yo no sé alemán, ni quien me atiende, tampoco sabe (o quiere saber -"vete tú a saber") español", no me es posible realizar esta llamada, por lo que... "nosotros nos quedamos sin poder hablar con la familia... y el hotel se queda sin la ganancia que indudablemente representa el servicio telefónico, el que se suele cargar bien en ciertos hoteles"...  y de verdad que lo siento, no por mí, sino por mi esposa, que deseaba impacientemente el haber hablado con nuestros hijos y sobre todo el oír a "nuestra pequeña nieta de casi dos años de edad"... de verdad que sonrío, cuando escribo todo esto que me ha ocurrido en este...  "gran hotel de una ciudad con la solera histórica, como lo es Viena"... y con esta sonrisa me dirijo a la cama pensando... ¡Cuando los imbéciles políticos, acordarán el fomentar o implantar un idioma (uno sólo) en el que nos podamos entender todos los habitantes de esta pequeña "esfera" que flota milagrosamente en el cosmos!... ¡Bha!... Y no, no estoy pensando en que sea suprimida ninguna de las denominadas "lenguas vernáculas o nacionales", no, pero... ¿Qué costaría lo que antes digo, si se implantara en todas las escuelas e institutos del mundo... "más o menos" civilizado?... poco, muy poco, para los grandes beneficios que ello conllevaría en relación a la verdadera comunicación y entendimiento entre los "humanos".

     Me acuesto y leo un rato, hasta que "el sueño viene".

    

 

     Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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8.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS  VII

 

 

     Acabamos de llegar a Venecia y…

     Ya en el "Continental", hacemos las diligencias de entrada, las que resultan bastante engorrosas, subimos los equipajes a las habitaciones, realizando un rapidísimo aseo y bajamos al hall del hotel, donde nos reunimos para marchar en grupo.- Como era de esperar "algunas se retrasan" y tenemos que esperar unos minutos en la planta baja de éste restaurado "palacio veneciano", puesto que el hotel, es eso, un viejo edificio restaurado, el que tiene cierta belleza y el que llega hasta el "gran canal", donde luce su mejor fachada.- Es por tanto un atractivo grande para nosotros, el ocupar "estas viejas piedras", en las que se ha cuidado mucho su restauración y mobiliario y se han conseguido unas habitaciones muy confortables y en las que se mantiene ese ambiente de pasados siglos, junto a las comodidades del presente.- Estaremos muy confortables en este hotel y el mismo es recomendable para venir aquí con bastantes menos prisas y disfrutar de estos ambientes, al menos una semana, viendo la ciudad con esa tranquilidad que requiere la monumentalidad e historia de la misma; cosa que indudablemente no haremos hoy, como tampoco lo pudimos hacer, ya hace años cuando vinimos mi esposa y yo, acompañados de nuestros tres hijos, estando en Venecia un día y no completo, puesto que aquella vez pernoctamos en la cercana Mestre..."en fin el turismo moderno".

     Por fin nos encaminamos a este "perdido restaurante y cuyo nombre ni recuerdo", el que nuestro guía tarda en encontrar dentro del dédalo de callejones estrechísimos de esta parte de Venecia.- Se trata de un modestísimo establecimiento en el que comemos un primer plato de pasta, un segundo de pescado y un helado de postre, todo ello de calidad aceptable y deduzco que de un bajo precio; hemos comido mal y sin apenas sosiego, "nos llevan a la Plaza de San Marcos, la que se encuentra relativamente cercana. De allí vuelve la mayoría del grupo al embarcadero de uno de los cercanos canales, para disfrutar el ya pagado "paseo en góndola".- Mi esposa y yo no participamos en ello puesto que no nos atrae; y decidimos (pese a que la temperatura no acompaña esta tarde) sentarnos en la terraza del "Caffé Lavena", el que está situado en la famosa plaza de San Marcos y desde donde disfrutaremos de la contemplación de todo este conjunto monumental y arquitectónico y el que no es necesario describir, por lo famoso del mismo, ya que... ¿quién ha estado en Venecia y no ha permanecido un gran espacio de tiempo en este lugar y sus alrededores?. Disfrutamos también del sol que nos acompaña, el que aún debilitado invita a tomarlo sentados; igualmente nos acompaña la música del ya clásico piano de este famoso café, el que está instalado junto a los soportales  porticados, de esta plaza.

     En este marco maravilloso, disfrutamos de un "café-café italiano", de buenísima calidad, magníficamente servido y cobrado a un precio bastante alto y a tenor con, "el marco que disfruta el turista que aquí se atreve a sentarse y pedir una consumición". Lo damos por bien empleado, pues hoy "ya estamos hartos de correr" y aun cuando, "el asiento vale muy caro en Venecia", pero merece la pena pagar por todo ello.

     Yo (es claro) enciendo un "hermoso cigarro puro" y mientras lo fumo, me dispongo a disfrutar de esta paz y armonía, que me proporciona el conjunto de todo cuanto contiene esta plaza y donde... ¡oh maravilla... no existen los automóviles!. Mi esposa una vez tomado el café, decide irse de compras, puesto que ello le atrae mucho más que el permanecer aquí estáticamente, "aguantando cierto relente que ya se va dejando sentir, gracias a la gran humedad reinante en esta isla, cortada por cien canales o ríos" (a estas calles acuáticas les denominan los venecianos "río"). A pesar de ello abunda el turismo, destacando varios grupos de japoneses, los que iremos viendo a lo largo de la ruta que llevamos, ya que en gran parte del recorrido coincidiremos con ellos, incluso en los mismos hoteles de Austria.

     Suenan las cuatro de la tarde en el "altísimo campanile" y el que frente a mi está. Giro la vista y me recreo en la contemplación de la bellísima fachada de la Catedral, o Basílica de San Marcos y de la no menos bella, del palacio de los "Dux", las que ilumina el sol con sus rayos ya decadentes y casi horizontales a esta hora de la tarde, lo que transmite unos dorados preciosos, que sobre todo al reflejarse en los fastuosos "nichos" dorados de los arcos, que hay sobre las puertas y de los más altos de las terrazas de la basílica, estos... despiden unas "llamaradas", que me resultan imposibles de describir. Quedo maravillado al disfrutar de este espectáculo no previsto y me mantengo largo tiempo, recorriendo con mi vista todos los detalles que puedo apreciar de estas dos maravillas arquitectónicas, hasta que el sol y al llegar la línea de sombra que lentamente va ascendiendo desde el suelo, a la mitad de las fachadas de las mismas... "desaparece inexplicablemente para mí y posiblemente porque ya ha cruzado la línea del horizonte y la que debe delimitarse en el agua del mar o la laguna"... desapareciendo de inmediato, "esas llamaradas" y luciendo entonces, con serenidad y plenitud, la luminosidad propia de esas obras murales de maravillosos mosaicos dorados y que allí se encuentran desde hace varios siglos", sin que el tiempo haya mermado apenas nada, el maravilloso colorido que presentan, las diferentes estampas religiosas que allí se representan.

     Ha transcurrido el tiempo sin yo darme cuenta ni notar el frío y reparo en ello, puesto que suena de nuevo la campana que marca las cuatro y media de la tarde, en el altísimo edificio ya descrito, el que construido en ladrillo parece algo así, como... "el vigía de la gloria de la ciudad" ("el campanile")... He debido de fumarme más de medio puro y la ceniza me ha caído encima sin yo reparar en ello... "sonrío, sigo fumando y me sacudo la ceniza", pensando que "he estado absorto, nada menos que treinta minutos, en esta ya helada y húmeda plaza"; y es entonces cuando reparo... en el frío que hace (tengo las piernas heladas) y por ello me levanto y me muevo un poco para reaccionar, llamando la atención al camarero para pagarle la consumición; "el pianista debe haberse marchado hace rato y yo ni he reparado en ello". Efectuado  el pago de los cafés, empiezo a pasear por la plaza y soportales (donde hace menos frío) en espera de que vuelva mi esposa la que ya hace más de una hora que marchó. Observo la "nube" de palomas, que revolotean (supongo que hambrientas) en la plaza, las que se lanzan en tropel, hacia cualquier visitante que lance al suelo algunas migajas o granos que les sirvan de alimento (esto lo hacen hasta cuando ya está cayendo la noche, cosa sorprendente, ya que, "tardan en irse a dormir" y de ahí el que las suponga hambrientas).

     Anochece, cuando vuelve Ana "cargada de paquetes" y contenta por las compras que ha realizado, para obsequiar a nuestros hijos, nuera y yerno. Ya juntos  proseguimos paseando; la invito a que entremos en la basílica y ella dice que "ya la hemos visto" (efectivamente, pero en nuestro anterior viaje) que prefiere el que recorramos las calles y veamos escaparates y "el mercadillo" que hay al borde del gran canal y paralelo a la fachada principal del palacio de los Dux y el "puente de los suspiros"; accedo a ello y empiezo a "peregrinar" en este entretenimiento que resulta pesadísimo para mí... pero...  mi esposa quiere comprar algunas cosas más en Venecia...?.

     Como aún faltan dos horas para que nos reunamos el grupo y en el lugar previsto, para regresar al hotel, me lo tomo con calma, puesto que ya no es posible realizar ninguna visita turística... y así va pasando el tiempo. Volvemos a la plaza y esta ya se encuentra casi desierta, por lo que "matamos el tiempo", recorriendo la gran cantidad de escaparates y tiendas que hay bajo los pórticos de la misma y algunas calles adyacentes. Terminamos cansados y con bastante frío, por lo que de nuevo volvemos al "Caffé Lavena", pero esta vez y como es lógico, pasamos al interior donde tomamos café y pastas mi esposa y yo un té, el que me va a reconfortar mucho más que un nuevo café y allí sentados aguardamos la hora de volver al hotel.

     Llegada esta, marchamos el grupo hacia el embarcadero y allí tomamos el "vaporetto" ("autobús fluvial") el que zigzagueando por el gran canal (tiene que ir deteniéndose en las paradas de ambas márgenes) nos deja en el embarcadero más próximo a nuestro hotel.- Cuando llegamos al mismo ha transcurrido media hora.

     Cenamos razonablemente bien y luego nos sentamos en cómodos sillones, frente al pequeño bar que existe en el hall y allí, varios compañeros de viaje, charlamos en agradable tertulia, mientras yo fumo mi segundo cigarro puro y otros fuman "cigarrillo tras cigarrillo". Otros componentes del grupo han decidido salir a dar un paseo, pero al poco rato han vuelto "muertos de frío".

     A las once, subimos a nuestra alcoba y allí y tras tomar rápidas notas de todo lo transcrito, me acuesto, leo un poco y me duermo pensando en que mañana nos llamarán antes del amanecer, para así continuar este nuevo viaje de... "turismo moderno". Una vez más me marcho de Venecia, sin apenas ver lo mucho que digno de ser admirado, contiene esta original ciudad.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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7.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS  VI

 

 

     Empezamos "a vivir" el miércoles diecisiete de noviembre, a las seis treinta de la mañana, que es cuando suena el teléfono como despertador "programado" electrónicamente desde la recepción del hotel, por tanto "ya tampoco existe el saludo matinal del empleado de turno, que te despierta y dice la hora", este cometido lo realiza un "moderno cerebro electrónico, el que incluso produce una peculiar música".- Me levanto cansado (muy cansado) suele ocurrirme ello algunas veces y pese a que como antes indiqué, anoche me acosté bastante relajado; esto no me preocupa, puesto que sé por experiencia, que este cansancio nocturno desaparecerá rápidamente y tan pronto inicie la actividad cotidiana... así ocurre.

     Una vez hemos tomado el desayuno, volvemos a acarrear "nuestras pertenencias" y subimos al autocar, el que se encuentra aparcado bastante cerca; y a las siete treinta emprendemos el viaje que nos corresponde hoy.- Nuestra meta será Venecia, tras una corta parada en la ciudad de Padova (Padua), por tanto seguiremos rodando por esta extensa y rica Lombardía, la que cubre nada menos que... nueve provincias del norte italiano, omito describir esta llanura por cuanto ya antes dediqué a la misma "unas pinceladas", las que se confirman por cuanto estoy viendo, puesto que el día sigue siendo como el de ayer y luce el Sol, prácticamente como si estuviésemos en el Sur de España.

     Como la red viaria sigue siendo la ya descrita, el viaje se acelera y puesto que hoy la etapa es mucho más corta, llegaremos con tiempo suficiente para realizar todo lo previsto, si bien nos va a surgir un contratiempo inesperado y que pudo tener consecuencias graves, veamos el porqué de ello.

     Nos encontramos ya en la región del "Véneto".- Cerca ya de Padua, sufrimos un accidente y no precisamente de los "normales en carretera".- En un preciso momento oímos un golpe en uno de los ventanales de la parte derecha del autocar, algo "ha impactado violentamente sobre el cristal del mismo y lo ha desmenuzado", si bien los trocitos del vidrio, al ser de seguridad no se desprenden y permanecen unidos precariamente.- Alarmados todos (más aún el guía y el conductor) es detenido y aparcado el vehículo y se comprueba este hecho, que por el lugar en que se ha producido (la parte que da a los campos) deducimos no es fortuito, si no "la posible actuación de un gamberro" (no queremos pensar en que pueda ser un tiro de carabina de aire comprimido o similar..."o quién sabe si de arma de fuego") el que ha podido provocar, algo irreparable y como ya ha ocurrido más de una vez, "en las carreteras del mundo civilizado".

     No podemos sacar conclusiones exactas, por cuanto el fragor de la enorme circulación viaria, existente en el momento del accidente, ha amortiguado el golpe recibido y por ello nos limitamos a conjeturar y dar gracias a Dios, porque en el ventanal que ha recibido este impacto, no viajaba nadie en ese momento; por tanto continuamos viaje, si bien preocupados por lo que ello nos pueda entorpecer el viaje, puesto que es lógico que no vamos a encontrar repuesto de este cristal en "cualquier lugar" y aun encontrándolo, desconocemos el tiempo que llevaría esta colocación.- Con estas incertidumbres continuamos viaje.

     Son las diez treinta, cuando estamos entrando en la ciudad de Padua y nos encaminamos directamente a las cercanías de la basílica del "Santo Antonio" (curiosamente su nombre "de pila" fue el de Fernando, el que le impusieran en Lisboa, ciudad en la que nació.- El de Antonio lo tomó al profesar como fraile).

     Llegados al citado lugar y mientras nosotros (los del grupo) vamos a visitar "estos santos lugares", Carlos y Paco (guía y chófer) marchan con el autocar, para ver la forma de reparar esta avería, "de la forma que sea", para que ello no nos entorpezca el viaje. No lo podrán reparar reponiendo el cristal, pero surgirá "la improvisación del ingenio español" y podremos seguir viaje... posteriormente detallaré "el cómo y el cuándo".

     Nos disgregamos "los turistas" y cada cual marcha por su cuenta.- Mi esposa y yo lo hacemos primero en dirección al claustro contiguo a la basílica, principalmente tratando de encontrar unos servicios públicos (que afortunadamente existen allí) y teléfono público, puesto que queremos efectuar una llamada a la familia (lo que también lograremos).

     El claustro es hermoso en su sobriedad, destacando el jardín central, por cuanto en éste, se yergue un corpulento, frondoso y hermosísimo magnolio (estimo que es centenario) el que transmite "algo especial, a aquel silencioso lugar" y es por ello, por lo que... quizá, cuando más adelante me acuerde de Padua, lo primero que me venga a la memoria sea este magnolio y su apacible entorno, todo lo cual -repito- me causó gran impresión.

     Posteriormente pasamos a visitar la basílica, donde se encuentra el sepulcro del santo, el que se encuentra muy concurrido de personas que tocan con sus manos el mismo, buscando con ello el que San Antonio, "les libre de algunas lágrimas de este valle"... "dichosos aquellos que creen y confían... yo la verdad, visto, vivido y padecido el valle... soy bastante escéptico y aun cuando sea profundamente creyente, pero mis creencias distan bastante de las que representan, sepulcros, ídolos y templos... espero que Dios me comprenda y ampare".

     Este templo-basílica está tan sobrecargado de obras de arte y lujos, que es un auténtico museo de arte religioso, lo que no creo guarde mucha relación con "el titular del mismo", el que humilde fraile franciscano y discípulo del gran San Francisco, no comprendería el sobrecargado lujo de su tumba; y menos, del entorno de la misma, tan cargado de "cosas" que poca relación guardan con lo predicado en aquel hermosísimo discurso para todos los tiempos y el que conocemos como..."Sermón del Monte"... amén.

     Salimos del templo y recorremos el entorno haciendo hora y esperando la que nos han dado para recogernos con el autocar.- Observo, como antes lo he notado en las dos ciudades visitadas ya (Aix y Milán) el que abundan los africanos, los que deambulan sin ocupación aparente o bien hacen de vendedores ambulantes, lo que me confirma el que..."África se está trasladando a Europa". También observo aquí algunos mendigos de raza blanca y que considero "profesionales de la mendicidad", su lastimero plañir no es italiano, por tanto... ¿de dónde procederán... europeos del arruinado Este de Europa, portugueses, gitanos de Dios sabe dónde...?, no lo sé..."lamentables estas estampas, que por cuanto se ve y se lee, van en aumento y ello no hace halagüeño el porvenir más o menos inmediato, puesto que la miseria es una enfermedad bastante contagiosa"...?

     Nos dijeron Carlos y Paco, que tratarían de volver en una hora, que es el tiempo que nos dieron para estas visitas, pero pasa casi hora y media cuando afortunadamente vemos aparecer el autocar, puesto que ya temíamos lo peor, y no; como antes dije, es "el ingenio español", el que soluciona la avería, puesto que en los talleres no hay solución rápida.- El autocar ha sido reparado de forma provisional, por Carlos y Paco, los que han adquirido un plástico transparente, el que colocado a doble capa y sujeto por cinta adhesiva en las dos partes (exterior e interior) cierra bastante bien el ventanal; y así continuaremos el viaje, sin molestias aunque ello parezca inverosímil, pero de esta guisa, vamos a recorrer casi cinco mil kilómetros y llegaremos felizmente a nuestro punto de partida. Felicitación sincera a estos dos hombres, que indudablemente se preocuparon lo indecible y supieron resolver todo de la mejor manera, pero eficazmente.

     Reemprendemos viaje a las 11,50 y nos dirigimos a la ya cercana Venecia y a la que llegamos cuarenta y cinco minutos después; y afortunadamente a pleno sol, lo que nos permite ver en toda su amplitud, aquella famosa laguna, la que nutrida por el mar Adriático, y en la que abundan las islas o islotes, fueron en estas pequeñas porciones de tierra firme, comunicadas por puentes y canales, donde fue edificada esta original ciudad, que llegó a ser poderoso estado financiero, comercial y militar, en forma de "serenísima república", la que en su época de esplendor, nutrió grandemente la historia de nuestra civilización occidental.

     Hoy y a pesar de que la estampa la vemos en "su gran colorido natural", pero esta se afea, por las enormes instalaciones de una industria petroquímica, que también parece "emerger del mar o la laguna" y la que ocupa un buen espacio de este horizonte de hoy, el que ocupa en un primer plano... "son cosas del progreso y del comercio de hoy", ya que Venecia sigue siendo comercial e industrial en todo cuanto puede.

     Bajamos del autocar cerca del embarcadero y al hacerlo, notamos que corre un desagradable viento frío y húmedo, lo que no me sorprende, puesto que prácticamente estamos ya dentro del mar.- Cargamos con nuestros equipajes el buen trecho que nos separa de donde partiremos para la cercana ciudad y allí tomamos un "pequeño barco de servicio discrecional de pasajeros", que para nuestro exclusivo uso ha alquilado Carlos; y sin más dilación, nos dirigimos a un lugar cercano al Hotel Continental, que será nuestra residencia en Venecia.

     Tras una navegación de aproximadamente quince minutos, desembarcamos en un lugar de la parte izquierda (según entramos en el mismo) del "Gran Canal veneciano", el que como sabemos es la principal "vía", de esta original ciudad marítima.- Curiosamente lo hacemos frente a la terminal de los ferrocarriles italianos, los que llegan a Venecia, mediante grandes obras de ingeniería que atraviesan gran parte de esta laguna.- Cargamos de nuevo con nuestros equipajes y pertenencias y nos encaminamos hacia el citado hotel, el que dista unos doscientos metros, lo que nos ocasiona bastantes  molestias al transitar por estas estrechas y concurridas calles y por cuanto vamos cortos de tiempo, debido al retraso que llevamos y porque hemos de ir a comer a un restaurante, donde ya tenemos prevista y pagada la comida y el que también se encuentra a cierta distancia del hotel, temiendo que debido  "al horario europeo", nos pudiéramos quedar "en la calle"; y ello crearía problema a Carlos, el que en definitiva, es quién, "nos tiene que dar de comer, puesto que tiene cobrada esta comida".

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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6.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS  V

 

 

     Hemos -por tanto- derivado en la dirección y tomamos ya la de Milán, para lo que vamos subiendo cotas de nivel con toda facilidad y gracias a la ya mentada red viaria, hasta llegar a esa gran llanura italiana, la que enormemente rica en agricultura y ganadería, cubre casi todo el extenso norte de la península.- Norte italiano, igualmente rico en industria y en historia, cuyos hechos jalonan grandes eventos de la Historia de Europa y por tanto, del mundo; baste recordar las batallas de "Pavía", dirimida entre "nuestro" Carlos I y V de Alemania (apenas vivió en España, como emperador) y Francisco I de Francia; y la posterior batalla "de Marengo", donde era Francia "al mando de Napoleón", la que derrotaba al imperio austriaco... Amén de otros muchos hechos históricos, de mayor o menor importancia, acaecidos sobre estas tierras que atravesaremos hoy; las que codiciadas siempre por su riqueza y estrategia, fueron muchas veces cruento campo de batalla, donde se masacraron los hombres al mando de, "los ambiciosos de todos los siglos".

     Atravesamos el caudaloso río Po, el que atravesando todo este territorio del norte italiano, riega el Piamonte y Lombardía yendo a desembocar en el mar Adriático, tras 675 km. de curso. Como el día sigue claro y el cielo sigue de un color azul "limpísimo" y el sol brilla en toda su plenitud, se domina un amplísimo horizonte, por lo que fácilmente diviso en la lejanía las cumbres nevadas de los Alpes. Sin poder fijar "que Alpes pueden ser" (Carlos indica que son los "Dolomitas")... en el exterior hace una temperatura de trece grados centígrados, al menos esta temperatura marca un gigantesco termómetro electrónico, el que veo instalado en una gran industria, de las muchas que hay instaladas en esta enorme campiña, la que en parte, "cede sus ubérrimas tierras a la moderna factoría industrial".

     Sobre el medio día, nos detenemos a comer en una de las áreas de servicios de esta autopista, donde comemos frugalmente "comida de circunstancias", efectuando ello de pie y disfrutando de ese pleno sol que nos alumbra y calienta, de forma inusual en esta llanura, que, por la influencia de las cordilleras alpinas, debe ser enormemente fría en esta época en que ya nos encontramos, pero hoy no lo es así, puesto que (repito)... "nos hace un día primaveral". Tomo con "filosofía" esta comida "de campaña" y después enciendo mi primer puro, el que en parte lo fumo con sumo gusto y a pleno sol... y el resto del mismo lo fumo en el ya mentado "salón del fumador" y donde me acompañan varias "fumadoras"... dentro del autocar ya en marcha y en la última etapa hacia "Milano", capital de Lombardía.

     Cuando entramos en Milán son las tres de la tarde, "hora europea" y digo ello, por cuanto ya y afortunadamente, los actuales doce países de la "CEE" (Comunidad de Estados Europeos) ó "U.E. (Unión Europea) han unificado el horario, debido a la gran ventaja que ello significa para el intercambio comercial y de negocios que hoy existe. También en la ciudad observo que la temperatura es la misma y que antes referí (13 º).

     De inmediato nos dirigimos al centro ciudadano, donde nos deja el autocar para realizar a pie la visita turística que hay prevista y la que será breve.

     Hemos bajado en una plaza muy cercana al "Duomo" o Catedral, obra maestra del gótico florido italiano y la que encontramos a pleno sol y "como nueva"; ya que la han restaurado totalmente en su exterior; y por tanto, la "negrura" que mantenía la piedra desde siglos, ha desaparecido; por tanto luce su belleza en total plenitud y la que yo no sería capaz de describir, puesto que se trata de "una monstruosa maravilla", que asombra a cualquiera que piense y medite en esta asombrosa realización y recuerde, "en la época en que la misma se hizo". En su interior igualmente han restaurado gran parte de las enormes vidrieras, por lo que podemos admirar la luminosidad de las mismas, e igualmente asombrarnos una vez más de la ostentación y riqueza, de lo que al fin y al cabo es (no sé si lo representa)... "un templo más de una religión que se preconizó como humilde y pobre...?".

     Cae la tarde (empieza a bajar sensiblemente la temperatura) cuando visitamos la fortaleza y palacio de "los Sforza", señores "de horca y cuchillo"; y los que ejercieran el poder absoluto que indica la frase, en los tiempos en que se edificara esta enorme defensa, construida para resguardar en ella, ese poder de la fuerza, que dominaba este gran ducado medieval y renacentista.- Lo primero que me sorprende de esta mole, es que fue construida de ladrillo y pese a la gran altura y envergadura de la misma, lo que dice bien a las claras, la dureza "vidriada" de estos ladrillos, que aguantaron no solo el enorme peso que soportan entre sí, sino, los "mil asaltos y combates", que debieron soportar a lo largo del tiempo, amén de los siglos que han transcurrido desde que fuera construida; sin que estos ladrillos muestren, desgaste casi perceptible, puesto que adquirieron más dureza que la piedra. Existen igualmente enormes rejas, durísimos pavimentos, grandes fosos y en conjunto, es algo que en su tiempo debió considerarse como inexpugnable; y es curioso... "resulta todo el conjunto, de una belleza extraña", pues qué duda cabe que, se conjuntó lo fuerte con lo bello y aquellos señores, no regatearon gasto en obra muerta ni en la artística, que hoy se aprecia desde fuera.

     Desafortunadamente no pudimos entrar en sus dependencias, salvo en los enormes patios y recintos interiores, de los que salimos cuando ya se ponía el sol y caía la tarde, regresando andando hacia la plaza del Duomo, desde la que vinimos de igual forma, puesto que de la catedral a esta fortaleza, se llega en un agradable paseo, encontrándose la misma en lugar céntrico de esta populosa y dinámica ciudad industrial.

     Posteriormente se nos da tiempo libre y lo dedicamos a visitar el centro ciudadano y en especial las famosas, "Galerías de Víctor Manuel II", las que aún dedicadas al comercio, son un monumento digno de su tiempo y del cometido al que fueron dedicadas; lo que dista una enormidad de la "funcionalidad" que hoy impera, incluso en los denominados "grandes comercios".

     No pudimos ver ni el famoso teatro de la Scala, ni tantos otros monumentos o lugares dignos de ser visitados, en esta famosa, histórica y hoy eminentemente ciudad industrial y comercial, cuya población actual ronda o pasa de los dos millones de habitantes.

     Pese a que es de noche y ha bajado bastante la temperatura, en las calles proliferan los puestos en que asan y venden castañas... hay gran animación ciudadana y abundan las cafeterías, comercios, e incluso, las heladerías tienen abundante clientela; por ello mi esposa y yo, hemos tomado primero un café y luego más tarde y en otro establecimiento, un rico helado italiano; ya que los italianos son, "los reyes del helado y de las técnicas de la refrigeración o del hielo artificial"; y por ello, es imperdonable no tomar helado en cualquier lugar de Italia.

     Volvemos al autocar y marchamos en dirección al hotel que tenemos reservado y el que se encuentra en uno de los barrios periféricos de Milán; se trata del "Hotel Sporting", el que resulta ser un establecimiento moderno, acogedor y bastante confortable. Cargados con nuestros equipajes, "tomamos posesión de nuestros aposentos", reposamos un poco y luego cenamos "a la italiana", (pastas y poco más) y después y tras una corta sobremesa; en mayoría nos retiramos a dormir, puesto que casi nadie tiene ganas de salir, máxime por cuanto estamos bastante retirados del centro de la ciudad y por otra parte, mañana habremos de continuar madrugando y aunque hoy el cansancio es menor que el de ayer, pero hay que prevenirse.

     A las once treinta ya estoy en el dormitorio y antes de dormirme, puedo continuar con mi costumbre de leer un poco, lo que me relaja siempre y me ayuda a "llamar al sueño".

 

Antonio García Fuentes

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5.8.19

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              VIAJE A PAÍSES ALPINOS IV

 

      Son las cinco y cuarenta y cinco minutos del día dieciséis, cuando me despierto y aun cuando hasta las seis treinta no tenemos la llamada, me levanto para tener tiempo suficiente para todo cuanto pretendo hacer, puesto que me apetece tomar un baño caliente y reposar el mismo con sosiego, e igualmente realizar todo cuanto requiere un aseo e higiene a fondo y luego ponerme a escribir tomando notas de todo cuanto me quedó pendiente de ayer.- Logro todo ello en base a ese viejo dicho popular..."el que madruga...".

     A las siete (hora prevista) estamos desayunando y treinta minutos después ya estamos en el autocar, con los pesados equipajes que portamos (molestia que casi a diario tendremos que soportar, ya que el mozo de equipajes ha desaparecido de la inmensa mayoría de hoteles del "mundo desarrollado").- Aunque estamos en noviembre, hace mucho frío, incluso ha escarchado abundantemente y esto es apreciable en los automóviles aparcados cerca de nuestro autocar, ya que los mismos se nos muestran, "prácticamente nevados".

     Emprendemos con optimismo la etapa de hoy, que finalizará en Milano (Milán) y por tanto ya en el norte de Italia, por lo que también hoy tenemos una considerable etapa; enfilamos la autopista que nos llevará a "la costa Azul"; y en principio, vamos atravesando por campos llanos y bastante "escarchados" y donde se cultiva la vid y otros tipos de frutales, amén del arbolado silvestre que se suele dar en este tipo de bosque mediterráneo, donde también aparece con cierta frecuencia, el olivo silvestre o ya cultivado en algunos predios que se cuidan... o que también aparecen abandonados.- Pronto cambia el paisaje y el terreno se muestra abrupto y bastante montañoso, puesto que entramos en las estribaciones de los "Alpes Ligures, Ligurios o de la Alta Provenza"; y los que se extienden hasta el Mar Mediterráneo.

     Para combatir el frío y "animar la mañana", las solícitas mujeres nos ofrecen una copita de "aguardiente" y un mantecado (dulce navideño y típico de España) y algunas galletas, todo lo cual nos reconforta y nos llena de optimismo. Por otra parte Carlos nos va dando una charla sobre hechos y lugares por los que atravesamos, lo que es de agradecer, pues en el viaje... "aprende aquel que quiere".

     Como el día es hoy, también soleado, apreciamos en la lejanía y en dirección a lo que debe ser ya Italia, algunas cumbres nevadas que "relucen a lo lejos, como inmensos espejos naturales"; el frío empaña los cristales del autocar, pero la temperatura se va a ir dulcificando a medida que "bajamos" a la tan famosa rivera marítima que comparten Francia e Italia (Costa Azul Y Riviera) donde nos va a lucir un sol primaveral, el que incluso nos llegará a molestar cuando lo recibimos de frente y a través de los amplios ventanales acristalados de nuestro vehículo.

     Vamos pasando por "famosas" zonas de veraneo o residenciales para todo el año, tales como, Saint-Tropez, Cannes, Niza, Monte Carlo, Menton y otros menos famosos.- A la altura de Monte Carlo, nos detenemos en un área de servicios que cuenta con un bonito mirador ajardinado que da al mar y desde donde, podemos apreciar este minúsculo principado, el que fuera regido o entregado, a "los Grimaldi" (familia de genoveses), los que lo mantuvieron y mantienen (hoy bastante mermado) en base a "servicios prestados" (incluso eclesiásticamente depende de la "mismísima Roma") a las potencias que consintieron -y consienten- este pequeño enclave en lugar tan privilegiado, lo que no impide que "aquí se viva prácticamente del cuento"... "Amén de lo que aportan ciertos escándalos, que protagoniza algún miembro de la familia principesca y hoy reinante", a los que se les da todo tipo de propaganda, para que ello revierta en la "fama", de este moderno paraíso de la "dulce vida", la que como es lógico se mantiene por el dinero que de fuera llega aquí. Puesto que en definitiva esto debe ser "un paraíso fiscal".

     Al paso por la autopista vamos viendo, gran cantidad de villas, chalés, apartamentos, algunas lujosas mansiones o residencias de potentados, e igualmente abundan los puertos deportivos; todo lo cual confirma que esta debe ser "una costa de placer" y no al alcance de cualquier ciudadano, aun cuando este sea de la denominada "Europa desarrollada".

     Dejamos Francia y entramos en Italia a las 10,40 horas. Curiosamente la frontera franco-italiana, la encontramos "dentro de uno de los túneles", que tenemos que ir pasando y por el que "cruza" esa línea imaginaria que divide a los países.- Toda esta zona y hasta Génova, es abrupta por demás (los Alpes "bajan" sus grandes gibas hasta sumergirlas en el mar) y por tanto pasamos por innumerables viaductos y túneles de doble y triple carril, todo lo cual conforma una enorme y costosísima infraestructura viaria, por la que se circula a gran velocidad; obras que en su tiempo iniciara Benito Mussolini, quien al igual que su "homólogo" Hitler en Alemania, se preocuparon por que fuesen construidas, "buenas vías de comunicación" (hay quien dice, que era pensando ya en las invasiones que pensaban realizar...?) de las que indudablemente se aprovecharon, "quienes les sobrevivieron", e incluso nosotros que hoy cruzamos con gran comodidad, debiendo aclarar que la obra actual no es aquella realizada por orden del "dictador italiano", sino que se debe en gran medida a la ayuda norteamericana, prestada a los aliados europeos, tras las II Guerra Mundial ("Plan Marshall") y qué duda cabe que también, "a la laboriosidad del sufrido pueblo italiano", puesto que visto cómo han actuado los múltiples gobiernos de este país, en los últimos cincuenta años..."mejor no hablar de ello, a tenor con la corrupción enorme y actual que están padeciendo".

     Ya en Italia, continuamos recorriendo y viendo, "a vista de pájaro", esta bella costa de placer, puesto que es una continuidad de la francesa ya comentada, así; pasamos por los alrededores de Sanremo y otros lugares de menor importancia, por su mucha menor población.

     Como nos sigue haciendo un espléndido día "primaveral", ello nos permite un viaje placentero al haber dejado "los fríos" tras nosotros; y pese al tipo de "turismo rápido" que estamos realizando.

     Aquí en esta parte de la Riviera italiana, son abundantísimos los cultivos en invernaderos (de los que se aprecian grandes cantidades en los estrechos valles que vamos atravesando) puesto que si ya hemos notado ello en Francia, aquí se multiplican enormemente y se deduce de ello, la gran riqueza que estos cultivos aportarán a las economías de toda esta zona, donde prácticamente no se deja libre "ni un palmo de terreno".

     No llegamos a entrar en la ciudad de Génova, si bien en una de las panorámicas que nos ofrece esta accidentada costa, llegamos a ver el puerto de la ciudad, e incluso algún gran barco de carga anclado en la rada y fuera del puerto.

 

 

Antonio García Fuentes

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3.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS III

 

     A las nueve y diez minutos estamos entrando en Barcelona, aquí encontramos brumas e incluso nos caen algunas gotas de lluvia; un termómetro electrónico de grandes dimensiones y que veo instalado en un edificio cercano, marca la temperatura (doce grados centígrados) a lo lejos se ve el famoso "Tibidabo" y a cuyos pies se extiende la ciudad... Bellísima montaña de 532 metros de altitud, la que hoy afea, la horrible torre (moderna) de comunicaciones, recientemente instalada en una de sus laderas.

     Entramos por la denominada "Gran Vía de las Cortes Catalanas", pasamos por la Plaza de España, donde se encuentra la entrada a la Feria Internacional de Muestras y frente a la misma, una de las dos plazas de toros con que cuenta la ciudad.- La circulación no es muy densa, al menos en esta parte de Barcelona y pese a que hoy es lunes, lo que nos facilita la circulación puesto que tenemos que atravesar la ciudad.

     Como vamos bien de tiempo, nos detendremos treinta minutos y lo hacemos en la denominada "Plaza de la Universidad", donde se encuentra el viejo e inicial edificio de la misma y que data del siglo XV o XVI (según nos dice el guía) algunos viajeros bajan a comprar algo urgente en una cercana farmacia o a dar un pequeño paseo por los alrededores, yo no lo hago ya que sigue lloviznando y el día es desapacible, por tanto este tiempo lo dedico a tomar notas de "esta primera noche de viaje".

     Transcurrido este tiempo de descanso, se nos ofrece una visita "panorámica" de la ciudad (desde el autocar) y la realizamos, principalmente por las famosas "ramblas", el puerto y algunas de las calles adyacentes al barrio gótico, así como visita a la obra cumbre de Gaudí ("La Sagrada Familia").- Observo cerca del puerto y al pasar por las "atarazanas", cierta "abundancia" de vagabundos que en aquellos soportales, tienen instalada su residencia o lugar de pernocta; se ven aún acostados en improvisados lechos... nada nuevo, es "algo que también prolifera en la grande y rica ciudad desarrollada"... de cualquier lugar del mundo.... pobres diablos (pienso con sentimiento piadoso).

     Terminado este corto recorrido, continuamos viaje y enfilamos la autopista que nos llevará a la frontera francesa y concretamente a La Junquera, último núcleo español y puesto fronterizo con Francia; donde llegamos sobre las doce de la mañana.- Tenemos prevista la comida en este lugar, en el que abundan diferentes establecimientos de hostelería, comemos en el restaurante "Puerta de España", donde se nos sirve una buena comida española, de la que vamos a sentir nostalgia en días próximos, ya que comeremos "al gusto de otros países".

     Como vamos bien de tiempo, hemos descansado, tomado tranquilamente café y yo incluso puedo fumar tranquilo... "un buen trozo de mi habitual puro canario" (el resto lo fumaré en la trasera del autocar en el que jocosamente denomino "salón de fumadores".(En esa época aún no había llegado la prohibición de fumar aquí)

     El día nos ha mejorado a la salida de Barcelona (esta mañana) y nos ha lucido un sol espléndido, si bien la temperatura ya es bastante fría (hace viento) hemos visto las vertientes de los Pirineos, cuyas cumbres hemos apreciado totalmente nevadas y las que muestran una bella estampa enmarcada en un cielo azul limpísimo y propio de esta España nuestra, que pronto dejaremos atrás.

     Entramos en Francia sobre las tres de la tarde y nos acompaña el buen tiempo toda la tarde.- Vamos cruzando campos y extensas llanuras, todos bien cultivados y los que no describo por cuanto habría de repetirme en cuanto ya relaté en mi viaje del año pasado, en el que crucé Francia de Sur a Norte y en el que me sorprendió la inmensa riqueza agrícola de este país.

     Mientras va cayendo la tarde, vamos pasando por las cercanías de Perpiñán, Narbona, Béziers, Montpellier, Nimes, Arlés... ciudades por las que "cruzamos" a muy buena velocidad, ya que las muy bien cuidadas autopistas francesas, permiten ello y pese a la abundancia de vehículos, la circulación es bastante fluida. Por ello a las seis de la tarde (ya es noche en Francia) llegamos a nuestro destino, cual es... Aix en Provence (capital, que fuera, de la antigua Provenza y donde realizara la mayor parte de su (hoy) famosa obra, aquel "pobre pintor" que en vida se llamó Vicent van Gogh)... llegamos un poco después al hotel "Mascotte", que es donde tenemos reservadas habitación y cena; y donde tomamos nuestros aposentos con verdadera necesidad de aseo y reposo; y ello por causas fáciles de comprender... "hemos recorrido aproximadamente mil cuatrocientos kilómetros y hemos permanecido casi veinte horas de un viaje agotador".

     Hora y media después y como se nos ha propuesto "una visita nocturna a la ciudad" (nos encontramos en las afueras) subimos al autocar y nos encaminamos a visitar esta vieja y universitaria ciudad, ya famosa en el medievo... nos bajamos en el centro, hace un frío "polar", la ciudad se nos muestra casi desierta, a pesar de la temprana hora que es (al menos para nosotros) está poco iluminada y por todo ello esta visita, nos resulta poco atractiva y bastante desapacible, el comercio ya ha cerrado; algunos bares y restaurantes permanecen abiertos, si bien se aprecian poco frecuentados y por ello, la impresión que me llevo es de una ciudad solitaria, un poco abandonada en su limpieza otoñal (montones de hojas caídas del abundante arbolado lo atestiguan) triste en demasía; puede que sean las circunstancias climáticas y la verdad sea otra, pero "yo digo lo que vi", al recorrer sus viejas y antiguas calles, que son estrechas y mal pavimentadas y en las que abundan los obstáculos.

     Volvimos una hora después al autocar y llegamos ateridos de frío y deseando volver al hotel para reconfortarnos de esta gélida temperatura, que acentuó un frío vientecillo que, "cortaba como afilado cuchillo", el rostro y sobre todo la nariz y oídos.

     Cenamos aceptablemente bien y tomando un poco de vino  "corriente de la tierra", el que nos cobran "a precio francés" ("más del doble que en España") y después puedo reposar un poco en el hall del hotel donde me fumo mi segundo puro, aun cuando estoy deseando ir a la cama, pero mientras fumo... mantengo una agradable charla con Carlos (nuestro guía) todo lo cual me reconforta bastante de la vorágine de tan agitado día.

     Sobre las once de la noche "caigo rendido en la cama".

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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2.8.19

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VIAJE A PAÍSES ALPINOS II

 

     La salida estaba prevista para las veintidós horas, si bien y como era de esperar, surge el incidente y al final lo podemos hacer veinticinco minutos después; una pasajera que se ha despistado y confundido el horario y hay que llamarla a su casa, luego se justifica y este es el incidente que nos hace perder un tiempo que luego recuperaremos en carretera y en el transcurso de la larga e incómoda noche de viaje, que nos espera a bordo del autocar que nos traslada, el que no obstante ser moderno y bien equipado; y con las "máximas comodidades de la actualidad", resulta incómodo por causas fáciles de comprender, ya que nuestra primera etapa será hasta nada menos que... "Aix en Provence", ciudad que se encuentra "a la altura" de Marsella y por tanto, ya bastante adentrada en el territorio francés; por ello esta primera etapa será de mil cuatrocientos kilómetros... aproximadamente, lo que ya es muy digno de tenerse en cuenta.

     Partimos (pues) con estas perspectivas de viaje bien asumidas y pese a ello, lo hacemos con ánimo e ilusiones, ya que por otra parte como nuestro vehículo va ocupado sólo en algo más de la mitad de su capacidad, iremos muy amplios y ello nos permitirá cierta movilidad, lo que es de agradecer en tan largos trayectos.- Este autocar es el mismo que el año pasado nos llevó hasta Bélgica y es igualmente conducido por "Paco" (ya hablé de todo ello en mi relato dedicado a aquel viaje) y al que auxilia en una primera etapa otro conductor, el que curiosamente también tiene de nombre el de "Paco" (Francisco) que es bastante corriente en España.- Este "Paco II" nos llevará hasta Tarragona, donde nos dejará, ocupando el volante nuestro "Paco I", y todo ello, obligado por el reglamento de circulación viaria para conductores de vehículos al servicio público, que limita la distancia y tiempo de conducción..."para evitar posibles accidentes, por agotamiento".

     Ya en carretera y para entretenernos y amenizarnos la larga noche, nos ponen una película titulada "El Expreso de Chicago", el que nos entretiene y distrae en estas dos primeras horas de viaje.

     Hemos tomado la carretera (luego autovía) que en dirección Norte lleva hasta Madrid, si bien nos desviamos a la altura de Manzanares, ya en la Meseta de "Castilla la Nueva"... pasaremos por Tomelloso, Villarrobledo, San Clemente, Motilla del Palancar... donde ya tomaremos la carretera Madrid-Valencia y donde ya entraremos en la red de autopistas europeas, que nos llevará a casi todos nuestros destinos ya descritos globalmente, al principio de este relato.

     La primera parada que realizamos es "en un lugar de La Mancha", situado entre Tomelloso y Villarrobledo; y esta se realiza a las 0,30 horas del lunes 15-11-1993.- En este lugar ("sin nombre") existe uno de tantos establecimientos de carretera, dotado de bar y restaurante, el que con servicio las "veinticuatro horas de cada día"... son como escalonados oasis, que prestan al viajero, el servicio que necesita en cualquier momento de esos largos viajes que hoy se realizan por carretera; servicio o atención que siempre se presta bien en España y a precios bastante razonables ("salvo excepciones que las hay").

     Al bajar del autocar, notamos que "ya hace bastante frío en La Mancha de Don Quijote", lo que nos obliga a abrigarnos y nos sirve de un principio de "aclimatación", en relación a los días que nos esperan.- Hemos bajado todos, unos a tomar café, otros para tomar algo de comer, casi todos a visitar "los servicios de WC"; y tras un tiempo de no más de treinta minutos, volvemos al autocar y continuamos viaje.

     Han transcurrido tres horas y ya nos encontramos dentro de la autopista que va de Valencia a Barcelona.- Nos detenemos de nuevo en el área de servicios de Sagunto, no todos bajan del vehículo, yo si lo hago, hace una noche estrellada y la temperatura es agradable puesto que estamos cerca del mar; al mirar al cielo veo "encima de mi" a la constelación siempre presente en nuestro hemisferio, o sea la que vulgarmente denominamos como "El Carro" (Osa Mayor) la que con sus siete estrellas visibles a simple vista, parece augurarnos un buen viaje.- Entramos en el bar y tomo un agua tónica puesto que llevo sed... tras veinte minutos reemprendemos viaje.

     Va transcurriendo la larga e incómoda noche, apenas puedo dormir, otros van igual que yo, pero algunos otros incluso roncan felices de ir durmiendo ("¡que felicidad!").

     Por fin amanece y veo una vez más ese maravilloso hecho cotidiano, "de paz y concordia"... cuál es la llegada de un nuevo día y al que tan poca importancia damos los mortales.- Se va animando "el pasaje" y los viajeros ya empiezan a hablar.- Algunas de estas amas de casa, se levantan de sus asientos y van hacia la parte trasera del autocar y allí cogen "algo" que nos ofrecen y que nos ocasiona grata sorpresa, puesto que solícitas, nos van ofreciendo una "copita" de anís dulce y "un mantecado"; es claro que el anís lo tomamos en vasitos de plástico, pero qué duda cabe que ese hecho amenizado con palabras amables y sonrisas, nos reconforta mucho en la larga vigilia que llevamos.- No será esta la única sorpresa, puesto que estas previsoras mujeres, llevan otras muchas cosas (mi esposa también aporta un buen refuerzo en forma de jamón, queso y frutos secos) y en su momento podremos tomar un aperitivo con buen vino (todo mientras el autocar sigue circulando) tapas variadas e incluso cerveza fresca y refrescos "enlatados", de los que el chófer lleva buena provisión y la nevera llena, la que irá reponiendo... y todo ello nos va a durar casi para todo el viaje..."es claro que luego pagaremos el gasto a escote", salvo las cervezas y refrescos, que iremos liquidando a Paco, a medida que las vamos retirando de la nevera o frigorífico, que lleva incorporado este moderno autocar; y en el que caben bastantes unidades de estas latas de aluminio.

     Dejamos al segundo chófer ("Paco II") en las afueras de Tarragona y en un determinado lugar, donde aguardará a otro autocar de la compañía y el que lo recogerá, posiblemente para igual servicio de "refuerzo".

     Hemos pasado -pues- por esta catalana ciudad, que en tiempos del Imperio Romano, fuese, "imperial ciudad de Tarraco", observando yo, hoy en "su cielo", la gran polución o "sucia nube", que se desprende de un enorme y cercano complejo industrial, que me parece es petroquímico y lo que visto al amanecer. Destaca fantasmagóricamente sobre la vieja e histórica urbe..."es el progreso" (dicen).

     Sobre las ocho de la mañana, nos detenemos en una nueva área de servicios de la autopista, en cuyas instalaciones desayunamos y donde reposamos un poquito, para coger nuevas fuerzas y continuar, puesto que ya estamos cerca de "la ciudad condal".

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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1.8.19

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MI VIAJE A PAÍSES ALPINOS (Noviembre: 1993): Como nos encontramos en este caluroso verano, donde incluso en zonas "norteñas" de Europa(Francia, Alemania, Inglaterra y "otras") han "disfrutado" de altas temperaturas; tan altas o más, que en mi Andalucía; dedico este agosto, como el pasado año, a relatos de mis viajes; estoy harto y cansado, de los temas que vengo tocando y me relajo y trato de relajar a mis lectores, con estos viajes, vividos por mí y en los que escribí bastante; espero sean de su agrado:

 

                           PRÓLOGO

 

     Estaba proyectado para la segunda quincena de septiembre, pero por dificultades (quizá económicas y debido a la crisis que ya asola a España) la agencia no vendía estos viajes, por ello se pospuso para octubre y después para noviembre; fecha no "ideal", para visitar estos países por nosotros, meridionales y que no estamos acostumbrados a esos fríos de "alta montaña"; por ello, estos viajes se suelen realizar ya avanzada la primavera o a primeros del otoño, antes que caigan las nieves.

     Pero se realizó el viaje, gracias a "las mujeres" (las intrépidas y valientes mujeres) puesto que fue una asociación de éstas (la de "amas de casa", de Jaén) la que nutrió más de veinte, de las treinta plazas que al final ocupamos el autocar que nos llevaría a tan largo "y frío" viaje; y al que nos unimos mi esposa y yo, por causas obvias, ya que "a duras penas se completó la cantidad mínima, para que el viaje fuese viable y a un precio razonable".- Carlos Avilés, de nuevo y con ese tesón que le caracteriza, es el agente que logra completar esta nueva expedición turística, que muchos "ya dimos por perdida y aplazada hasta el próximo año"... veamos cómo se desarrolló la misma, pero antes, es conveniente hacer una semblanza de hacia dónde nos dirigimos.

 

LOS ALPES: Hablar de esta cordillera europea, es hablar de una extensión aproximada de trescientos treinta mil kilómetros cuadrados (equivalente a casi dos tercios de la superficie que ocupa España) de montañas que cubren desde Francia a lo que antes era conocido como Yugoslavia; y desde Italia a Alemania, por tanto Alpes hay en bastantes países y son conocidos por diferentes "apellidos", aun cuando el nombre genérico sea el de "LOS ALPES", por ello omitiré esos nombres "parciales" ya que son numerosos y el curioso, puede verlos perfectamente explicados en cualquier buen diccionario enciclopédico, o en Internet.- No obstante sí que diré, que en esta enorme cordillera (la más importante de toda Europa) existen "unos cuatro mil lagos", sus cumbres ascienden desde las bajas estribaciones que llegan al Mar Mediterráneo, hasta los cuatro mil ochocientos diez metros, del pico más alto, el "Mont.Blanc"(entre Francia e Italia) y también en esta enorme cordillera, nacen los principales ríos europeos y muchísimos de sus afluentes (Rin, Ródano, Po) igualmente nacen grandes afluentes del río Danubio, por lo que en conjunto, toda esta extensión es algo así como, "un mar interior y de aguas purísimas y dulces", el que en forma de nieve, recoge enormes cantidades de ese agua, que luego va derramando generosamente y con ella fertilizando a "media Europa";  igualmente, sirviendo de vías de comunicación fluvial, en un entramado grandioso, que consigue una intercomunicación maravillosa, conectando el Mediterráneo con el Mar del Norte; y lo que influye enormemente, en la prosperidad de todos los países alpinos y no alpinos, por los que surcan sus aguas y canales navegables… o no navegables.

 

     Pienso que con este boceto es suficiente para conocer "algo" del grandioso territorio al que nos dirigimos, nada menos que desde el Sur de Europa, por lo que vamos a recorrer en sólo doce días alrededor de siete mil kilómetros, subidos en un autocar; y a los que habrá que sumar, "los que andemos a pie", en los recorridos y visitas turísticas que pensamos realizar; por tanto, "toda una aventura", en esta expedición, en la que sólo iremos cinco hombres (en los que se incluye el conductor y el guía) y veintisiete mujeres; algunas de ellas "ya en la ancianidad"; pero que "salvo algún pequeño incidente", se van a portar a nivel de las más jóvenes, demostrándonos una capacidad y resistencia, que la verdad, nos van a asombrar a todos, ya que pensemos que vamos a recorrer..."España, Francia, Italia, Austria, Liechtenstein, Alemania, Suiza; de nuevo Francia y España".- Territorios de todos estos países, vamos a recorrer y ello comporta aparte del esfuerzo físico, las molestias de diferentes idiomas, cambios de moneda, comidas, etc. etc., de ahí mi admiración por "esas mujeres que nos acompañan" y que demuestran lo que yo ya dije hace tiempo; o sea..."que el sexo fuerte son ellas y no nosotros los hombres, como en el pasado nos autocatalogamos"; y el que lo dude, simplemente que analice las estadísticas de longevidad de cualquier país, "civilizado" o..."no civilizado".

     Emprendemos el viaje en la noche del domingo día catorce de noviembre de mil novecientos noventa y tres y partimos desde el lugar que ya se ha hecho habitual en mi ciudad, para la partida y llegada de estas expediciones turísticas; o sea, desde la denominada Plaza de "Las Batallas", en cuyo centro se encuentra un hermoso obelisco rodeado de jardines y dos fuentes y junto al que (en dos monumentales conjuntos escultóricos en bronce y una gigantesca estatua representando a "La Victoria" y que corona el obelisco) figuran representaciones de las dos famosas batallas ("Navas de Tolosa" y de "Bailén") que tuvieron lugar en estas tierras jiennenses, allá por 1212 la primera y 1808 la segunda... y las que insertas en la Historia mundial, no necesitan de mayores explicaciones (pienso) si bien conviene recordar que la primera fue decisiva para la posterior derrota del Islam en Europa; y la segunda, fue la primera que perdió el hasta entonces invicto "Napoleón". También en esta provincia, tuvo lugar otra batalla muy importante para el mundo de su tiempo, fue en las "Guerras Púnicas", entre Romanos y Cartagineses; pero de esta no "ha lugar en este relato"; baste decir que el enfrentamiento fue, más de dos siglos antes de Cristo.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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