17.7.06

NACIÓN Y PUEBLO SEGÚN CONFUCIO


Leyendo y leyendo tanto; a lo largo de más de cincuenta años, hay que necesariamente volver a los sabios de siempre; a los que “iluminaron” a los pueblos de su época y a los que hoy, miles de años después, nos siguen iluminando; puesto que es verdad aquello tan manido que afirma… “no hay nada nuevo bajo el Sol”.

China, “la eterna China”, es la más vieja nación que se conoce como tal a lo largo de esa milenaria historia que conocemos y… esa nación, se sigue manteniendo como tal y pese a cuantas calamidades ha soportado, precisamente por cuanto el pueblo chino, es inconquistable; y la solidez que como imperio tuviera antes de Cristo, prácticamente la sigue teniendo hoy; aparte de esa sabiduría innata nacida allí y que ningún régimen ha podido destruir, pese a que allí; “también se quemaron montañas de libros”… pero el verdadero saber no muere y siempre hay seres inteligentes que custodian, guardan y transmiten… “la Providencia provee ello”.

Sobre las relaciones entre la vida familiar y la vida nacional, Confucio, dijo en su época; tanto al pueblo como a sus gobernantes, “cosas como las que cito a continuación”.

“Los que ordenan la vida nacional deben proceder a ordenar su vida hogareña, es esto: Quién fracasa al enseñar a los miembros de su propia familia, no es capaz de enseñar a ajenos. Por tanto el hombre superior difunde su cultura a la nación entera quedándose simplemente en su casa. La enseñanza de la piedad filial es una preparación para servir al gobernador del Estado - El pueblo no cumplía lo que le mandaban, si aquellos mandatos estaban en contradicción con lo que hacían los mandatarios. -El hombre que no aplica el Principio de reciprocidad (o sea la Regla Áurea) al colocar los cimientos de su conducta personal, no es capaz de influir sobre los demás con su manera de pensar. Por tanto, el ordenamiento de la vida nacional depende de la regulación de nuestra vida hogareña. – Cuando las autoridades muestran respeto a sus superiores las personas comunes aprenden a ser respetuosas y humildes. Cuando las autoridades se muestran bondadosas con los jóvenes y desvalidos, las personas comunes no siguen el curso opuesto. Por lo tanto, el hombre superior (o Príncipe) tiene un principio con el cual puede regular su conducta, como con una escuadra. Lo que a un hombre le disgusta en sus superiores, que no lo practique en su trato con los inferiores; lo que le disgusta en sus inferiores que no lo practique en los servicios que presta a sus superiores; lo que le disgusta en los que se hallan delante de él, que no lo practique con los que están detrás. (Siguen consejos similares que omito, pero continua sentenciando). Por esos motivos, el hombre superior (o príncipe, o gobernante) vigilará primero su propio carácter. Si tiene carácter, tiene al pueblo de su parte; si tiene al pueblo de su parte, tiene autoridad sobre un territorio, si tiene autoridad sobre un territorio, tiene riquezas y teniendo riquezas, puede conseguir que se hagan las cosas. Así, el carácter es la base, mientras que las riquezas son el resultado. Si el gobernante descuida la base y atiende a los resultados exteriores, inducirá al pueblo al robo mutuo o a la competencia interesada. Por lo tanto, cuando un gobernante adquiere una riqueza personal, pierde a su pueblo; y cuando pierde su riqueza personal, gana el favor de su pueblo. En consecuencia, si un hombre es astuto o solapado en su discurso, recibe en respuesta un discurso astuto y solapado, y si esta riqueza llega por métodos aviesos, se disipa también por métodos aviesos.”. En ésta última sentencia, el maestro de sabios, está indicando, la existencia de la inmutable “ley de causa y efecto” (“Ley del Karma para la civilización Hindú”) y que según esos viejos preceptos, es la Ley que rige todo el Universo y que marca cualquier movimiento con una reacción acorde con el mismo… “a una buena acción esa ley devolverá otra buena acción y al contrario si se obra de forma opuesta”.Cristo lo dice de otra forma… “Quién a hierro mata a hierro muere”.

Para terminar este boceto, pues en Confucio hay “para no acabar”; cito otra sentencia del sabio. “Si en la nación hay muchos productores de riqueza y pocos consumidores, si el pueblo gana dinero rápidamente y lo gasta lentamente, la riqueza siempre será suficiente. El verdadero hombre indigno desarrolla riquezas a expensas de su personalidad”.

Sí, hay que volver a esas inmutables enseñanzas, “que no están olvidadas”, sino que no se enseñan por que no conviene a los “nuevos príncipes”; los que manteniendo al pueblo, en miles de entretenimientos o juegos perversos y a las escuelas, carentes de los verdaderos Maestros (adrede con mayúscula esta noble palabra) “viven en una nube de máxima ignorancia de lo que es la realidad de la vida” y ocurre; lo que, sencillamente… estamos viendo y ya hace muchos, muchísimos años; en esta sociedad decadente y que se cae a pedazos… “mientras los modernos príncipes, apenas se preocupan de otra cosa que atesorar riquezas y cuantas más mejor”.


Antonio García Fuentes
(Escritor y Filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)


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