20.8.08

Artículo de AGF para publicar y difundir: Gracias

EL JABÓN DE MI ABUELA Y LA HISTORIA DEL JABÓN

(Relato para cualquier época)

            Transcurrían en España, los más negros años del franquismo; los que unidos a todas las secuelas y carestías que dejó tras de sí, la terrible guerra civil; obligó a inmensas masas de españoles (más aún a los que habían perdido la guerra y a sus familias); a soportar no sólo las vejaciones y persecuciones propias de la frase de Breno en las puertas de Roma… ¡Hay de los vencidos! Sino igualmente a tener que buscar el alimento en la pura supervivencia y que iba, desde ir al campo a por yerbas y todo lo que se encontrara comestible y que la naturaleza da gratuitamente; hasta robar lo que se encartara y que fuera comestible, aún jugándose "el pellejo o la paliza"… cazar con cepos y trampas, animales de pelo y pluma… incluso de escama, puesto que hasta el lagarto era carne exquisita, pasando por las ancas de rana; amén de algún gato doméstico que otro… curiosamente hoy las ancas de rana son un manjar de alto precio (como lo son, los espárragos silvestres, las collejas, las setas, etc. que antes, eran buscadas para subsistir); igualmente caracoles y raíces comestibles… "el hambre y lo decía mi abuela… es carrera del infierno"… por ello y cuando había habas verdes, se comían hasta con la jeruga o vaina, y el grano de trigo tras remojarlo y machacarlo para que perdiera el hollejo,  cáscara o cascarilla… era guisado como… "el arroz"; trigo que se obtenía, cogido espiga a espiga y tras haber sido segados los campos, cobrando jornales de miseria y si el "amo" autorizaba aquellos espigos o espigueos, puesto que si el amo "tenía cerdos u otros ganados"… aquellas espigas, eran para los animales, aunque las personas estuviesen muriendo de hambre. Hoy y cuando un niño caprichoso (o idiota de más edad) no quiere comer… "se me remueven todas las vísceras de mi cuerpo y mi alma grita sin palabras… pobres diablos, no conocen el hambre y ello es una desgracia enorme"… con lo sencillo que es dejarlos sin comer, ya comerán cuando les apriete el hambre… ¡Claro que comen y comen lo que halla!

            Cuento estas cosas, por cuanto las viví de niño y lo hago, pensando en quienes aún piensen en revoluciones y guerras civiles, por cuanto siempre, siempre, siempre; ello lo pagarán quienes menos culpa tuvieron de ello… las masas del pueblo y más aún las de las capas más desvalidas.

            La inventiva (entonces) para obtener dinero fue enorme y desde hacer "vulanicos" (molinillos de papel para jugar los niños) o, ir al campo a por vayas de diferentes tipos, raíces de regaliz (paloduz) etc., para venderlas voceándolas por calles y plazas… hasta tener que meterse a puta para poder alimentar a aquellos huérfanos… el hombre y la mujer tuvieron que hacer de todo… y al decir de todo; "suelte usted que me lee, su imaginación, e imagine todo lo que pueda… se quedará corto". España fue un infierno en los primeros lustros del franquismo… a partir de 1953 y cuando desaparecieron las cartillas de racionamiento; la cosa se suavizó… "al menos hubo comida para todos".

            Mi abuela… mi gran abuela (y no exagero) con poco más de cuarenta años, viuda, con tres hijos a su cargo y yo de añadido; con la ayuda de aquellos más adolescentes que otra cosa, puesto que mi madre, la mayor… tenía diecinueve años cuando le mataron… fusilando a mi padre… trabajaban en todo lo que les salía, de la poca oferta de trabajo que había en un pueblo, donde sólo había dos cosechas… la del cereal y la de la aceituna. En los intervalos, había que vivir y trabajar honradamente en lo que se podía; daba igual ir a remover estiércol o excrementos humanos, que picar piedra, ir por combustibles vegetales a la sierra… o ir de noche y al amanecer.. robar habas verdes o tomates, fruta o lo que se encartara… había que comer y en este extremo, mi gran tío Juan José (mi segundo padre en edad de diecisiete años) cogía la capacha o algún otro recipiente mayor tejido con el esparto y con sus propias manos… y salía a media noche, al campo a por lo que en él encontrara; nueces, almendras, higos, bellotas… ni perros, ni hortelanos, ni la Guardia Civil o "lo rurales", le dieron miedo nunca… si no le daban trabajo… había que ir por comida, a dónde se encontrara.

            Pero mi abuela, tuvo una idea… deduzco que aprendida de su madre, de la que mucho nos habló. Y esa idea fue, hacer o fabricar jabón, de la forma más rústica que había y que ya entonces y tras el invento de la sosa cáustica, había quedado en desuso.

            Así y con las cenizas de aquella gran fogata que entonces había en todas las casas y el aceite que podía apañar, siempre pequeñas cantidades… hacía jabón común; que igualmente servía para lavar la ropa, que la cara… que el culo, o todo el cuerpo de un recién nacido… y mientras escribo, recuerdo a mi abuela, armada con un áspero estropajo de esparto machacado, "esollándome vivo" (palabras literales empleadas por ella, que como analfabeta total desconocía la palabra desollar) y con lo que y en un tinajón de barro, con agua caliente, me metía, frotaba todo mi cuerpo y me dejaba más limpio que "el jaspe", sin inmutarse si yo lloraba o pateaba… decía que estando limpio… ni piojos ni enfermedades; amén. Hoy se me saltan las lágrimas pensando en tantas cosas buenas como nos enseñó, aquella durísima mujer, que tenía un alma… de miel limpia y pura… pero que enfrentándose a la vida… "ni una leona con cachorros la igualaba"… quizá por ello y sin saberlo, escribí mi primera novela honrándola y pagando así, algo del… "gran capital que nos dejó de su infinita dignidad".

            Aquel jabón que fabricó cuando podía… era vendido, "al estraperlo" e incluso iba a la ciudad a venderlo, puesto que como "no había apenas de nada"; aquel jabón debía venderlo con facilidad y con el poco dinero obtenido; había para alimentos, puesto que vestido había y si no había, se remendaba hasta lo indecible… pero había que comer. Y he empleado la palabra estraperlo, por cuanto todo lo que no era legal, era considerado así, aunque fuese esta miseria de la que hablo… pero el "gran estraperlo"; lo hicieron los del régimen de Franco, que controlaban todo, todo, todo y con ello, explotaron aún mucho más a todo el pueblo español, haciendo muchos, capitales enormes… puesto que desde el pan nuestro de cada día, hasta las medicinas… todo se estraperleaba; palabra que más modernamente se cambió por lo de… "mercado negro". Los buitres siempre son abundantes y mucho más cuando hay carroñas que devorar… y el pueblo… ¿qué es para estas alimañas?

            Pero como al principio hablo de la historia del jabón… muchos años después, supe que la receta de jabón más antigua datada en la historia del hombre; data de unos cinco mil años atrás; en que en la civilización mesopotámica; ya hacían jabón; mezclando una parte de aceite (seguro que de aceituna) y cinco de potasa… o sea, más o menos lo que tuvo que hacer, cinco milenios después, mi gran abuela, con la suavidad de la ceniza vegetal (coja un poco y nótelo, es suavísima) y el aceite de aceituna… para darnos de comer caliente, algunos días al mes. Así es que ya lo sabe, si se ve apurado y necesita jabón natural, esa es la receta… y curiosamente; los dermatólogos recomiendan  este jabón; como el mejor para la piel humana, incluidas las partes íntimas; el que se obtiene del aceite de aceituna (mal llamado de oliva) y que precisamente por ese aceite, es un jabón medicinal… por tanto, déjese de muchos potingues y vuelva a lo sano y antiguo; puesto que si en el agua del baño, añade un "chorreón" de aceite de aceituna y en la primera agua caliente que cae en la bañera, lo emulsiona con las manos para que se mezcle bien con el agua… proceda después según su costumbre y cuando salga del baño y se seque… pásese la mano por la epidermis… verá que su piel ha cambiado totalmente y su tacto suave y agradable ha mejorado muchísimo… y cuesta, apenas nada. Hoy hay buenos jabones de aceite de aceituna en Andalucía y en otras partes de España… y ello se va extendiendo, afortunadamente para la piel humana.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen.ciudad.org (allí más temas)

 

 

NOTA PARA LOS CURIOSOS: Aquel jabón de cenizas, se elaboraba así: mezclado el aceite con la ceniza vegetal, se le añadía agua en cantidad que no puedo precisar, pero abundante; luego se batía con un palo, y en el caldero o recipiente de metal (solía ser un viejo cubo de los empleados para fregar), era puesto a cocer a fuego lento, como si fuera un guiso de legumbres y mientras cocía, era batido constantemente dándole vueltas pacientemente con aquel palo. Llegado al punto de cocción en que aquello se convertía en una especie de gacha o pasta espesa; era retirado de la lumbre y dejado enfriar un poco, hasta que llegado ese punto que aquellas gentes sabían; era volcado en un molde improvisado o ya preparado para ese menester; molde que era de forma rectangular y allí reposaba uno, dos o tres, días (no recuerdo bien) hasta que adquiría la dureza del jabón fresco y que permitía cortarlo en trozos, cuadrados o rectangulares, cuyo tamaño deduzco era desde unos doscientos a cuatrocientos gramos; y efectuado ello, se dejaba orear hasta que adquiría la dureza necesaria para ser empleado o puesto a la venta. Aquellas grandes pastillas, se podían guardar meses, sin que perdiera sus propiedades; puesto que si llegaba a estar muy duro, simplemente antes de emplearlo, se dejaba remojar unos minutos y de inmediato adquiría esa suavidad característica de este tipo de jabón natural y del que aún, hoy; pero hecho por personas que los saben, hacer con sosa cáustica, aceite del que sobra en la cocina y la freidora (mejor con aceite puro) y que se logra, haciéndolo en frío… yo uso cada día para el aseo de mis partes íntimas.

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